LA SABIDURIA DE LA ESPADA


Para los Celtas, la espada era algo más que un arma de guerra. Le atribuían un significado simbólico y mágico.


“Soy la punta de la espada” decía el Bardo Amergin, expresando con ello, que cuando hablaba, la verdad de sus propósitos podía traspasar aquellos que le escuchaban. La Espada de Nuada, traída a Irlanda desde una de las cuatro islas místicas, por los Tuatha Dé Dannan, los hijos de la Diosa Danu. La espada de Nuada infligía heridas incurables. La Espada, está considerada como objeto simbólico mágico, por ello se sitúa al este en las ceremonias celto druidicas, lugar que le corresponde en el Circulo de la Danza de las Estaciones, señalando el eje de los equinoccios. La Espada, símbolo polar y axial, es el lazo entre el Cielo y la Tierra, por la cual “desciende” el poder celeste para fecundar la tierra. La Espada es un símbolo ígneo y luminoso, imagen del rayo y del fuego.


Paradójicamente, la espada, manejada por un noble guerrero o un rey tenía el poder de regenerar la tierra. Las más celebre de la mitología tienen un nombre: Excalibur, el rey Arturo se sirvió de ella para proteger su reino de las fuerzas del mal, las espadas de Negelring, de Balmung; el simbolismo de la espada es universal y se encuentra en todas las Tradiciones.


Los dos lados de la cuchilla parecen representar al Ser humano en toda su contradicción. Idealizada y personificada, servía igualmente a los Vates para trazar el Circulo mágico, pero también para la adivinación conocida en este caso como “spatomancia”.


“Los dos lados cortantes de tu Espada te invitan a un proceso de reconciliación y sanación con el fin de restablecer tus lazos rotos y permitirte así de reencontrar tu libertad interior y la alegría de vivir”


De la Tierra a la Tierra, por la Tierra, de la Tierra al Cielo, pues del Cielo a la Tierra...


Druida José Luis Nuag





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